Cada vez que una prenda nueva cuesta apenas unos dólares, alguien más está pagando la diferencia. La pregunta es quién.
El precio que no ves en la etiqueta
El fast fashion produce ropa a una velocidad y a un costo que parecen imposibles. Y lo son: para lograrlo, la industria traslada el costo real a lugares que no aparecen en la etiqueta.
- Agua. Producir un solo jean nuevo puede consumir miles de litros de agua, entre el cultivo del algodón y los procesos de teñido.
- Emisiones. La moda es responsable de una porción enorme de las emisiones globales de CO2, más que los vuelos internacionales y el transporte marítimo juntos.
- Personas. Detrás de los precios imposibles suele haber condiciones laborales que ninguna prenda debería costar.
«Barato» no es lo mismo que «de bajo costo»
Una prenda puede ser barata para ti y, al mismo tiempo, carísima para el mundo. Ese es el truco del fast fashion: te vende la sensación de un buen negocio mientras el costo real se acumula en otro lado.
La alternativa ya existe
Comprar de segunda mano rompe ese ciclo. Cada prenda que encuentra una segunda vida es una prenda nueva que no hizo falta fabricar, y todo el agua, la energía y las emisiones que eso habría implicado se quedan donde deben: sin gastarse.
En Second Life curamos a mano cada pieza, verificamos su estado y te damos su historia completa. Moda que se ve bien y se siente bien.

